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· 6 min de lectura

Paneles solares sobre techo de zinc: cómo se montan sin que el techo gotee

El zinc es la cubierta más común en el campo y la que más dudas genera, porque hay que perforarla. Dónde van los anclajes, por qué el sello es una golilla y no silicona, qué se revisa en un techo viejo y cuándo conviene inclinar los paneles.

Paneles solares sobre techo de zinc: cómo se montan sin que el techo gotee

En el campo chileno el techo de zinc está en todas partes: la casa, el galpón, la bodega. Es la cubierta más común y también la que más nervios provoca cuando llega la instalación solar, porque la pregunta es siempre la misma: ¿me van a perforar el techo?

La respuesta corta es sí. La larga —la que importa— es que una perforación bien hecha en una cubierta metálica es una unión sellada, y que lo que hace gotear un techo casi nunca es el hecho de haberlo perforado, sino dónde y con qué se perforó.

Esto es lo que hay que mirar.

Sobre la cresta, nunca en el valle

Esta regla ordena todo lo demás.

Una plancha de zinc acanalado tiene ondas: las partes altas (las crestas) y las partes bajas (los valles o canales). El agua corre por los valles. Por eso los apoyos de la estructura se fijan arriba, sobre la cresta, donde el agua nunca se junta.

Un perno puesto en el valle queda justo en el canal por donde baja toda el agua del techo. Aunque el primer día quede sellado, ese es el punto que va a fallar el primer invierno de verdad.

Riel de aluminio apoyado sobre las crestas de un techo de zinc acanalado con óxido en los canales.
Cubierta de zinc de un galpón en Ñiquén, antes de montar los paneles. El riel va apoyado sobre las crestas; el óxido que se ve corre por los valles, que es justamente por donde baja el agua.

Si alguna vez te asomas a mirar una instalación terminada, esa es la revisión más fácil de hacer sin saber nada de electricidad: los anclajes tienen que estar arriba de la onda.

El sello no es silicona: es una golilla

El segundo punto donde se nota un trabajo apurado.

Los tornillos autoperforantes que fijan una estructura a una cubierta metálica llevan una golilla con goma EPDM: un anillo de caucho pegado a la golilla metálica que se aplasta al apretar y sella la perforación por compresión. Es la misma pieza con la que se fija la plancha de zinc al galpón.

La silicona por encima no reemplaza esa golilla. Sirve como complemento, pero por sí sola es un sello que se seca, se agrieta y a los dos o tres veranos deja de sellar. Un perno sin golilla y con un cordón de silicona encima es un problema con fecha de vencimiento.

Otro detalle del mismo orden: apretar hasta que la goma quede aplastada, no más. Un tornillo pasado de torque deforma la golilla y la deja peor que floja.

Hay que llegar a la costanera, no a la plancha

Este es el punto que no se ve y el que más importa.

La plancha de zinc, sola, no sostiene nada. Un tornillo que solo agarra el metal de la cubierta aguanta muy poco: lo que sostiene la estructura son las costaneras —los perfiles que están debajo, cruzando el techo— y el tornillo tiene que llegar hasta ellas.

Esto importa porque la carga que de verdad amenaza a un arreglo solar en un techo no es su peso hacia abajo. Un panel pesa del orden de 25 kg y el techo ya sostiene mucho más que eso. El problema es el viento hacia arriba. Una hilera de paneles es una superficie plana en un potrero abierto: cuando entra una racha por debajo, tira. Y lo que resiste ese tirón son los anclajes.

Por eso, antes de perforar, hay que ubicar dónde pasan las costaneras y marcarlas. La estructura se dibuja en función de ellas, no al revés.

El techo viejo se revisa antes, no después

Muchos galpones de campo tienen zinc de veinte o treinta años, con óxido en los canales y pintura descascarada. Eso no descarta la instalación —se hacen igual—, pero cambia dos cosas.

La primera es que conviene mirar el estado de la cubierta antes de montar nada. Una plancha con óxido pasado, que ya está delgada en algún sector, es mucho mejor cambiarla con el techo despejado que descubrirla cuando tiene ocho paneles encima. Sacar un arreglo para reparar un techo cuesta bastante más que repararlo antes.

La segunda es la seguridad de quien sube. Una plancha vieja no aguanta el peso de una persona parada en el medio del vano: se camina sobre las costaneras, con tablón de reparto y arnés. Si vas a mirar tu propio techo, mejor míralo desde una escalera.

Cuando el techo tiene poca pendiente

Un galpón suele tener una caída baja, pensada para que escurra el agua y nada más. Puesto plano sobre esa cubierta, el arreglo queda casi horizontal: junta menos sol en invierno y, sobre todo, no se limpia solo con la lluvia. El polvo se queda.

En ese caso los paneles se montan sobre apoyos inclinados: la fila de abajo se levanta unos centímetros con soportes triangulares regulables y el arreglo toma un ángulo mayor que el del techo. Es lo que hicimos en el galpón de la instalación de las fotos.

Ocho paneles solares montados sobre apoyos inclinados en el techo de zinc de un galpón rural.
El mismo galpón terminado: ocho paneles levantados sobre soportes regulables para ganar el ángulo que la cubierta no daba.

Inclinar tiene su contrapartida y conviene decirla: un arreglo levantado toma más viento, así que exige más anclajes, no los mismos. Y si se arman varias filas, hay que dejar distancia entre ellas para que la de adelante no le haga sombra a la de atrás.

La estructura también se declara

Si el sistema se va a conectar a la red, el expediente de la declaración TE4 ante la SEC incluye una memoria de cálculo estructural: hay que demostrar por escrito que el techo aguanta lo que se le montó encima. No es un trámite decorativo; es exactamente esta conversación, firmada por alguien que responde por ella.

En un sistema completamente aislado de la red no hay TE4, pero el cálculo sigue siendo igual de necesario. La diferencia es que ahí nadie te lo va a exigir: te lo tienes que exigir tú.

Lo que conviene preguntar antes de firmar

Cinco preguntas que cualquier instalador serio responde sin titubear:

  • ¿Dónde van a quedar los anclajes, sobre la cresta o en el valle?
  • ¿Los tornillos llegan a la costanera? ¿Ya ubicaron dónde pasan?
  • ¿Qué sello usan? (La respuesta debería incluir la palabra "golilla", no solo "silicona".)
  • ¿Revisaron el estado de la cubierta? ¿Hay alguna plancha que convenga cambiar ahora?
  • ¿Los paneles van planos o inclinados, y por qué?

Ninguna de las cinco requiere saber de electricidad, y las cinco se responden mirando el techo. Si en una cotización no hay respuesta para estas, todavía no hay un proyecto: hay un precio.

Puedes ver instalaciones nuestras sobre cubierta metálica —incluida la de este galpón— y, si quieres partir por lo que va arriba del techo, mira los kits solares off grid y los kits on grid.

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